La tecnología lleva años cambiando nuestra forma de trabajar en la oficina, pero ha sido solo el principio
La tecnología en la oficina ha cambiado nuestra forma de trabajar, ha mejorado notablemente la productividad de cada trabajador, haciendo que sean más eficaces, que puedan realizar más trabajo en menos tiempo. Pero este cambio no para y continua evolucionando. La oficina de hoy no se parece en casi nada a la de hace diez años, y probablemente la de dentro de diez años sea diferente a la que conocemos actualmente.
Antes de Internet y los primeros ordenadores, aparecieron en las empresas otros dispositivos que tuvieron gran importancia en su momento. El primero de ellos fue la máquina de escribir electrónica. La gran ventaja que tenía es que si nos equivocábamos, y nos dábamos cuenta en el momento, nos permitía corregir. Una palabra o una línea, pero era un gran avance para no tener que repetir todo desde el principio.
El fax supuso una revolución. A través de una línea de teléfono se podían enviar documentos de una oficina a otra al instante. Si tenemos en cuenta que la alternativa era el correo ordinario o llevar nosotros mismos dichos documentos, podemos hacernos una idea del ahorro de tiempo que supuso. Algo similar ocurría con la fotocopiadora que nos permitía obtener múltiples copias al instante.

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